Introducción
En la actualidad la sociedad requiere de formar profesionales que tengan capacidades para transferir los saberes del aula a la vida diaria, que sepan resolver situaciones cotidianas y profesionales haciendo uso de lo aprendido y construido en las escuelas.
Es por ello que debemos ser competentes en el manejo de habilidades, destrezas, potencialidades y capacidades para mejorar nuestras condiciones de vida, no para ser serviles o servirse de los demás, como se está acostumbrado a educar en México. Es muy fácil decirlo, pero no tiene que quedar solo en palabras sino en la acción, la cual necesita de mucho trabajo y cambiar nuestra manera de pensar así como nuestros modelos o esquemas mentales por marcos conceptuales de desarrollo.
A todo esto podríamos sumarle una visión teórica actual, la Inteligencia Emocional, que atiende no solamente factores del currículo de corte académico sino también el desarrollo intrapersonal e interpersonal, como parte motivacional del aprendizaje. El mirar a la persona en su contexto interno y externo es lo que permite tanto a docentes y estudiantes interactuar con efectividad en su preparación para el mundo real; aquel mundo que se recrea y crea permanentemente en las aulas sin muchas veces saber qué y para se lo hace. Recordemos que todo maestro, docente, tutor debe ser competente en el diseño de situaciones de aprendizaje y de desarrollo de habilidades, destrezas, potencialidades y capacidades para mejorar nuestras condiciones de vida, no para ser serviles o servirse de los demás.
La apertura del mercado internacional nos obliga a que desarrollemos desde el Currículo Escolar una cultura de calidad hacia la excelencia en cada una de nuestras acciones, encaminadas a la producción para el servicio. Lo cual requiere de mucha voluntad y esfuerzo empezando por cambiar nuestra manera de pensar y nuestros modelos o esquemas mentales por marcos conceptuales de desarrollo es una llamada urgente a todas las personas que nos movemos en el marco de la educación, al investigar sobre la inteligencia emocional, podemos abarcar tantos aspectos desde el currículo de corte académico hasta el desarrollo intrapersonal e interpersonal, como parte motivacional del aprendizaje. Es que el mirar a la persona en su contexto interno y externo es lo que permite tanto a docentes y estudiantes interactuar con efectividad en su preparación para el mundo real; aquel mundo que se recrea y crea permanentemente en las aulas sin muchas veces saber qué y para se lo hace. Este interactuar debe ser consciente en nuestro autoconocimiento, en el manejo de emociones propias y ajenas, en el motivarse y motivar a los demás, en el saber reconocer emociones ajenas y en el poder relacionarse con los demás.
El presente trabajo plantea favorecer en los docentes el conocimiento y desarrollo de la inteligencia emocional para promoverla en sus propias alumnos y desarrollar en el aula de clase. Si sabemos y conocernos desde nuestro interior nos valoraremos como personas, podremos reaccionar con efectividad ante los nuevos retos que nos impone la aldea global, nos adaptaremos a los cambios acelerados de la posmodernidad sin perder la perspectiva de lo que somos, a ser productivos pensando siempre en el servicio y no el lucro, en trabajar en equipo y no el grupo o individualmente y finalmente para construir una sociedad justa y equitativa con oportunidades para todos.
Como maestros somos las personas que más tiempo convivimos con los niños y adolescentes durante la mayor parte de su desarrollo socio-emocional, además del cognitivo; generaliza las diferentes posibilidades de los niños de aprender a ser, pues aunque la familia es uno de los principales sistemas destinados a la enseñanza socio-emocional (p.ej. por medio de su estilo parental, como el democrático), no todos los niños parten de los mismos ecosistemas. Por otro lado, la organización social de hoy en día dificulta el hecho de tener tiempo para este aprendizaje en el hogar.
Se considera que los profesores (al igual que los padres) son expertos en estas habilidades, y les hemos demandado que desarrollen una educación integral en sus alumnos, aumentando el peso de responsabilidades que ya tienen de por sí. No obstante, no se les ha dotado de los medios necesarios para ello, es decir, de una formación que les enseñe cómo desarrollar estas nuevas competencias en la escuela.
La investigación se encuentra en constante evolución y los programas se desarrollan día a día de acuerdo a conflictos o cuestiones educativas que nos muestran grandes cambios, pero ¿Qué tan preparados están los maestros para ello?, ¿Se perciben los maestros con las capacidades emocionales necesarias para enseñarlas?
En esta investigación se pretende estudiar a una muestra de maestros en servicio con el objetivo de ver sus expectativas, percepciones y capacitar a los Docentes de Educación Básica en el Desarrollo de Competencias y de la Inteligencia Emocional, para su aplicación en el Aula de Clase en torno a su propia capacidad emocional.
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